Kiarostami in memoriam

Ha muerto Abbas Kiarostami, después de un largo coma de 40 años, como atestiguan sus películas. En la Seminci están devastados, se les ha caído medio festival. Menos mal que todavía está Ken Loach. Quien, inexplicablemente, sigue recibiendo premios.

Por Kiarostami siempre he sentido un entusiasmo rayano en el éxtasis paralizante. Sus filmes, vertiginosas puestas en escena de frenéticos personajes que se lanzan tímidas miradas, recorridos por una pulsión interna febril e inextricable, me llevan al absoluto delirio. Jamás olvidaré aquella (obviamente triunfal) proyección de El sopor de las cerezas, en el mencionado festival, con ese magistral y originalísimo plano de 5 minutos de un todoterreno recorriendo los caminos iraníes. Esperen un momento, ¿aquel plano no era de A través de los bostezos? La total inmersión en aquellas historias tan interesantes sobre impetuosas relaciones de torturados personajes, provoca a este limitado espectador bastante confusión entre esas cintas llenas de adrenalina.

Es difícil para este pobre e iletrado escribiente decidir cuál es su obra maestra, el culmen de esa filmografía rabiosa. El sueño nos llevará, quizá, sea su film más característico; ante semejante opus el espectador solamente puede renunciar a tan sublime contemplación, cerrar los párpados y contentarse con el más profundo de los abandonos.