How to cook a facehugger

 

Needless to say that the facehugger is quite a difficult creature to get. This chronicler only could glimpse its presence at some concealed asian markets, but, dear reader, if you are lucky enough to find one (or, given the case, that one of those finds you), you must not avoid the chance to put it in the pan.

Contrary to most of earthly products, facehuggers improve when cooked after death and, considering that its lifecycle finishes after laying the egg, our recommendation is to cook it after spawn. The death of the creature unleashes a chemical process that breaks down the acid permeating its bloodstream; this will ease our task.

A slow, long stew that softens the tissues and mixes the flavours is likely the best technique for this product. We recommend the slow cooker to achieve this. Recipe follows:

Ingredients for 2 people

A facehugger

Gloves, acid-resistant clothes and a cheap razor (one that we don’t care to rust)

13 cups of water

2 bay leaves

2 shots of bourbon

2 onions

1 garlic clove

1 spoon of oil

1 big red pepper

2 potatoes

1 bottle of good red wine

1 bouquet garni

Cooking time

20 min. for cleaning the creature

15 min. first boil

20 min. base preparation

8 hours slow cooker (low heat), or 45 min. for pressure cooker instead.

Directions

First of all we must clean the critter, assuring before that it’s dead as a doornail, just to avoid surprises. One way to check this is bringing it close to some kind of heat source. A common lighter can serve for this purpose.

We’ll bleed it outside: grab the body in one hand, with the tail firmly held behind it, as shown in the diagram below. This way we expose the area of the base of the tail and its union with the abdomen:

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The arrow marks the place where we must make a firm, decisive cut, always projecting forward, so that blood will drop on the floor: the acid, with no gastronomic value found soever, has lost momentum, but still can burn.

Once the bloodstream extinguishes, we can safely manipulate the facehugger. Get back in the kitchen and put it in a pot with the 13 cups of water, 1 onion, 2 bay leaves and 1 bourbon shot. Boil that at high heat for 10 minutes. Sip the other bourbon shot down your own guts. With these operations we manage to soften the tissues and get a complete cleaning. After boiling, eviscerate the creature using a spoon.

In a big pot sauté the other onion in mirepoix, with the garlic clove, medium heat. Once poached, add the red pepper in pieces and keep the fire some more minutes. Add the red wine and turn up the heat. Boil some minutes to evaporate alcohol. Bring all this primeval broth to the slow cooker. Add the potatoes, cracked as cachelos in order to thicken the broth. Add the facehugger and the bouquet garni. Cook for 8 hours on low heat (or 45 min. in a pressure cooker instead).

For a neat finish we recommend to work a little bit more with the soup, boiling and defoam it with a spoon: this will clean it, deepen its color, and add density to its flavour.

For presentation, place the facehugger in its own broth on the platter, tail around the body. This tail is delicious also accompanied by a romesco sauce

It is believed that the romans, fond of oysters and lampreys, knew also of this product that breeded at dedicated farms accompanied by slaves devoted to that purpose. Some great modern chefs, passionate for this xenomorphs, hug them to their stagiaires in order to get the eggs; this is quite a dangerous operation that may end in a orgy of blood and dismemberments. We cannot recommend it.

What we do recommend, if you have the misfortune to be embraced by one facehugger, is to cook it as soon as possible, so you can enjoy a last banquet with this sideral delicatessen, just before the long voyage.

UPPER IMAGE CREDIT: H.R. Giger: Work No. 379, Alien I, Facehugger (Version IV), 1978 (fragment)

Como cocinar un brazacaras

Vaya por delante que el brazacaras es un bicho bastante difícil de conseguir. Este cronista sólo ha podido atisbar su presencia en algunos recónditos mercados orientales, pero si, querido lector, tienes la suerte de encontrarte con uno (o de que uno de ellos te encuentre a ti), no debes dejar pasar la oportunidad de meterlo en la cazuela.

Al contrario que la mayoría de los productos terrestres, el brazacaras mejora sus cualidades cuando se cocina después de muerto y, dado que su ciclo vital termina después de poner el huevo, recomendamos cocinarlo después de desovar. La muerte del animal desencadena un proceso químico que degrada el ácido presente en su torrente sanguíneo, lo que nos facilita enormemente la tarea.

Posiblemente la mejor técnica para este producto sea el de un guiso lento que ablande los tejidos y mezcle los sabores. Para ello la olla de cocción lenta es ideal. Vamos con la receta.

Ingredientes (para 2 personas)

Un brazacara

Guantes, ropa resistente al ácido y una cuchilla barata (que no nos importe se corroa)

3 litros de agua

2 hojas de laurel

Dos chorros de bourbon

2 cebollas

1 diente de ajo

Un chorro de aceite

1 pimiento rojo

2 patatas

1 botella de un buen vino tinto.

Un hatillo de hierbas provenzales.

Tiempos

20 min limpieza

15 min primera cocción

20 min preparación base

8 horas en la olla de cocción lenta, en velocidad baja, o ¾ hora en olla a presión.

Elaboración

Lo primero de todo debemos limpiar el bicho, asegurándonos antes de que está bien muerto, para evitar sorpresas. Podemos acercarlo a una fuente de calor, como un mechero o una cerilla, para comprobarlo.

Lo desangraremos en el exterior para no dañar nuestra casa. Sujetar con una mano el cuerpo y la cola por detrás del mismo, de forma que se muestre la base de la cola en su unión con el “abdomen”:

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La flecha indica el punto donde debemos realizar un corte rápido y fuerte, siempre proyectando hacia delante, de forma que caiga la sangre en el suelo: el ácido, al que nadie ha encontrado valor gastronómico, ha perdido potencia pero aún puede provocar quemaduras.

Una vez se detiene el flujo de sangre, podemos manejar el brazacaras sin riesgo. Vamos a la cocina y lo metemos en la olla con el agua, la cebolla, el laurel y un chorrito de bourbon. Lo ponemos a cocer a fuego fuerte durante 10 minutos. Nos bebemos el otro chorro de bourbon. Con esto conseguimos ablandar los tejidos y terminar de limpiarlo. Lo evisceramos con ayuda de una cuchara. Lo lavamos.

Secamos. Apartamos.

Rehogamos en una olla la otra cebolla en mirepoix, junto con el ajo. Cuando todo esto esté pochadito añadimos el pimiento en trozos y rehogamos un poco más. Añadimos el vino tinto. Cocemos unos minutos para que evapore el alcohol. Llevamos todo este caldo primordial a la olla de cocción lenta. Añadimos las patatas chascadas para que nos espesen luego el caldo. Añadimos el brazacaras y las hierbas provenzales. Ponemos 8 horas en velocidad baja (o en olla a presión, ¾ de hora).

Pasado este tiempo echamos un ojo al guiso. Personalmente recomiendo trabajar después el caldo para limpiar las impurezas que haya podido soltar el brazacaras, cociendo el líquido aparte a fuego fuerte para desespumarlo.

Para la presentación, disponer el brazacaras sobre en la fuente con el caldo, la cola rodeando el cuerpo. La cola está exquisita acompañada de una salsa romesco.

Se cree que los romanos, grandes aficionados a las ostras y a las lampreas, ya eran conocedores de este producto y lo criaban en granjas especialmente acondicionadas junto con esclavos dedicados a tal fin. Algunos grandes cocineros contemporáneos, apasionados por estos xenomorfos, los abrazan a sus stagiers para obtener sus huevas también, pero es una operación bastante arriesgada que puede terminar en un orgía de sangre y desmembramientos. No lo recomendamos.

Lo que sí recomendamos, si se tiene la mala suerte de ser abrazado por uno, es cocinarlo a la mayor brevedad, para poder así disfrutar de un último banquete con esta delicatessen sideral, antes del gran viaje.

CRÉDITO DE LA IMAGEN SUPERIOR: H.R. Giger: Work No. 379, Alien I, Facehugger (Version IV), 1978 (fragmento)